Revisamos la contabilidad de tu empresa registro por registro, corregimos lo que está mal cargado y con esa base construimos una proyección de flujo de caja a 90 días que puedes revisar cada semana.
No hace falta que la empresa esté en problemas. Estas son las situaciones concretas en las que este trabajo rinde.
El cierre del mes llega tarde. Recibes los estados financieros a mediados del mes siguiente, cuando las decisiones ya se tomaron.
El banco pide un flujo proyectado. Para una línea de crédito o una renovación, y nadie en la empresa lo tiene armado.
Las cifras no cuadran entre sistemas. El módulo de facturación, el de inventarios y el contable dan tres números distintos para lo mismo.
Vas a invertir o contratar. Y quieres saber cuánto aguanta la caja antes de comprometerte.
Cambió el contador. Y nadie sabe con certeza qué quedó bien registrado y qué no.
La cobranza se salió de control. Vendes bien pero el dinero entra cuando quiere, y no hay una foto clara de cartera.
Dos fases, dos semanas. La primera limpia la base. La segunda la convierte en algo con lo que puedes decidir.
Tomamos los mayores, los auxiliares y los reportes del sistema operativo, y los cruzamos entre sí y contra bancos. El objetivo es simple: saber cuáles de tus cifras se sostienen y cuáles no.
Con la base ya corregida armamos el modelo de caja. No es un informe cerrado: es un archivo que queda en tu empresa, con los supuestos a la vista, para que puedas mover una variable y ver el efecto.
Este trabajo no reemplaza a tu contador ni a tu auditor externo. Tu contador registra y declara; nosotros revisamos que lo registrado refleje la operación y traducimos eso en una proyección con la que puedas decidir.
Depende del volumen de transacciones y del estado en que esté la información. Después de una llamada de treinta minutos y de ver una muestra de tus reportes enviamos una propuesta con precio cerrado. No cobramos por horas ni abrimos el presupuesto a mitad del trabajo.
No es el objetivo y rara vez es el caso. La mayoría de los desajustes vienen de procesos, no de personas: información que llega tarde al área contable, sistemas que no conversan entre sí, criterios que cambiaron sin documentarse. El informe describe hallazgos y cómo corregirlos, no responsables.
Se firma un acuerdo de confidencialidad antes de recibir el primer archivo. La información se trabaja en carpetas separadas por cliente y se devuelve o elimina al cerrar el proyecto, según prefieras.
El modelo queda en tu empresa y puedes mantenerlo tú mismo. Si prefieres que lo actualicemos nosotros cada mes con las cifras nuevas, existe esa opción, pero se conversa después de la entrega y no es condición para empezar.
Sí. El trabajo es remoto casi en su totalidad, así que la ubicación no es un impedimento. Lo que sí pedimos es un interlocutor disponible dentro de la empresa durante esas dos semanas.
Cuéntanos en dos líneas a qué se dedica la empresa y qué te preocupa hoy de los números. Respondemos con una hora posible para conversar treinta minutos, sin costo y sin compromiso.
Respondemos dentro de las 24 horas hábiles siguientes. Si prefieres que te llamemos, deja tu número en el correo y coordinamos.